1Pe 1:3-5
"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada, e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros."
La esperanza cristiana es 'viva' (zosan) — no esperanza muerta de una religión muerta, sino esperanza fundamentada en la resurrección. La herencia tiene tres atributos negativos: incorruptible (aphtharton), incontaminada (amianton), inmarcesible (amaranton). Reservada por Dios en los cielos — ningún poder puede arrebatársela.
1Pe 1:6-7
"En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos por diversas pruebas; para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro que perece, aunque sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo."
El sufrimiento como refinamiento: el oro es purificado por el fuego, pero perece; la fe purificada por el sufrimiento es más preciosa que el oro y dura para la eternidad. La perspectiva escatológica transforma el sufrimiento presente.