2Co 1:3-5
"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier tribulación."
La teología del consuelo: Dios es ho theos pases parakleseos — el Dios de toda consolación. El consuelo recibido en el sufrimiento se transmite adelante. El sufrimiento de Pablo no es desperdicio — es escuela de consuelo para el ministerio.
2Co 1:8-10
"Porque no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de la tribulación que nos sobrevino en Asia, pues fuimos abrumados sobremanera... tanto que dudábamos hasta de la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos."
Pablo describe una crisis de vida o muerte en Asia (probablemente Éfeso). El propósito divino: aprender a no confiar en uno mismo, sino en Dios que resucita a los muertos. El sufrimiento extremo es escuela de fe radical.