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365 Graça & Adoração Da Criação ao Apocalipse
Hebreos — Capítulo 12

La Disciplina de Dios y la Ciudad Celestial

"Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús."

— Heb 12:1-2

Hebreos 12 usa la galería de la fe como motivación para la carrera cristiana, enseña sobre la disciplina de Dios como amor paternal, y presenta la quinta advertencia: no rechazar al que habla.

🏃 La Carrera de la Fe (12:1-3)

Heb 12:1-2
"Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe."
La metáfora del estadio: los héroes del cap. 11 son la 'nube de testigos' (nephos martyron) en las gradas. La carrera requiere: (1) dejar el peso (ogkon); (2) dejar el pecado que nos envuelve; (3) paciencia (hypomone); (4) mirar a Jesús. Jesús es el archegos (pionero) y teleiotes (consumador) de la fe.

💙 La Disciplina como Amor (12:5-11)

Heb 12:10-11
"Porque ellos por pocos días nos disciplinaban, como a ellos les parecía; pero Dios lo hace para nuestro provecho, para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados."
La disciplina divina (paideia) es prueba de filiación, no de abandono. El padre que no disciplina no ama. El fruto de la disciplina: participación en la santidad de Dios, fruto apacible de justicia. El dolor presente es temporal; el fruto es eterno.