🔥 La Restauración de Pedro (21:15-19)
Juan 21:15-17
"Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le dijo: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Le dijo: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Apacienta mis ovejas. Le dijo por tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?"
La restauración de Pedro es uno de los momentos más emocionantes del NT. Pedro había negado a Jesús tres veces (18:17,25,27) — ahora Jesús lo restaura con tres preguntas. La repetición no es crueldad — es sanidad. Cada '¿Me amas?' borra una negación. Jesús usa dos verbos diferentes: agapas (amor incondicional) y phileis (amor de amistad). Pedro responde siempre con philo — no se atreve a afirmar el amor más alto después de su falla. Jesús acepta el amor que Pedro puede ofrecer y lo comisiona: 'Apacienta mis ovejas.' La falla de Pedro no lo descalifica — la gracia de Jesús lo restaura y lo comisiona.
Juan 21:18-19
"De cierto, de cierto te digo, que cuando eras más joven, te ceñías tú mismo, y andabas adonde querías; mas cuando seas viejo, extenderás las manos, y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras. Y esto dijo dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, le dijo: Sígueme."
La profecía sobre el martirio de Pedro — 'extenderás las manos' (crucifixión) — es seguida por el mismo llamado del principio: 'Sígueme.' El discipulado comienza y termina con este llamado. Pedro pregunta por el destino del discípulo amado — Jesús responde: '¿Qué a ti? Sígueme tú.' El llamado de Jesús es personal e intransferible — no es para comparar nuestra vocación con la de otros, sino para seguir fielmente el camino que Dios ha trazado para cada uno. El Evangelio de Juan termina como comenzó: con un llamado al seguimiento.